Los electrones no votan
...pero sí deciden quién progresa
Se dice con frecuencia que soñar no cuesta nada. Y ojalá fuera cierto, porque suena a algo gratis, abundante, inofensivo y hasta inspirador. Pero lo cierto es que soñar sí cuesta. Y mucho.
Soñar nos cuesta la comodidad del conformismo, nos quita el privilegio de la queja y nos arrebata ese derecho casi sagrado del colombiano a decir: “por eso estamos así”. Soñar incomoda porque nos obliga a pensar distinto, a romper inercias, a ignorar las reglas y restricciones que damos por inevitables, y a imaginar resultados distintos. Y ese ejercicio, que parece ingenuo porque sus resultados se ven lejanos y a veces incluso inalcanzables, es probablemente el acto mental más poderoso y diferenciador de la especie humana. Por eso hay que empujarnos a soñar, a pensar en grande, a construir agendas que no caben en la conversación del día a día.
Porque soñar es, en esencia, el ejercicio más puro de libertad. Es el único lugar donde la coerción no cabe, donde no hay regulador, ni decreto, ni permiso. Donde el límite no es externo, sino absolutamente propio. Incluso un preso, cuando sueña, es libre. Por eso soñar no sólo es útil, también es reparador. Porque, en el fondo, todos estamos buscando libertad sin fricción. Y tal vez por eso prefiero otra versión de la frase: Soñar no cuesta nada…pero no soñar sí nos cuesta todo.
En días recientes me ha inspirado una conversación que surgió del seno de 10AMPRO. Esa conversación sobre energía y electricidad es reiterada, y es de hecho parte de la tesis central de inversión que todos promovemos allí. Se sabe de la revolución tecnológica actual, donde la IA y la robótica están demandando cada vez más electricidad. Pero fueron dos podcasts en particular que me invitaron a la reflexión. En el primero, con Ricardo Sierra de Celsia, Carolina Rojas de ExxonMobil y el combo de 10AMPRO se habló sobre la realidad eléctrica y de energía en Colombia, y en el segundo, un podcast en vivo donde se plasmó la idea de Medellín como “Energy Valley”, idea inspirada, entre otras, por un substack de Darío Palacio.
Con esa inspiración, fui desarrollando un sueño. La idea que Colombia sí se puede posicionar como líder regional en energía eléctrica. No sólo porque la electricidad está en el epicentro de la revolución tecnológica actual, sino porque es quizás el indicador más puro del desarrollo de las naciones. No existe un país rico en el mundo con baja demanda de electricidad. Y no lo hay porque la riqueza moderna ya no se mide en tierra, ni cosechas, ni siquiera en recursos naturales. Se mide en su capacidad de transformar electricidad en valor. Cada byte procesado, cada fábrica operando, cada algoritmo entrenado, cada transacción ejecutada, todo requiere electricidad. La productividad no es otra cosa que electrones bailando de forma coordinada para producir bienes y servicios en una economía. Por eso los países ricos consumen más electricidad. No porque desperdicien, sino porque producen más. Si la libertad es el mayor indicador de la calidad de vida de las personas, la electricidad es el lenguaje en el que se expresa el desarrollo. Y como estamos en época electoral y todo lo manchan con ideología, ya nos van a decir que los electrones son neoliberales. Electrón facho, privilegiado y opresor.
Y en este punto vale la pena aclarar algo. Energía y electricidad no son lo mismo. La energía, en su definición más amplia, es la capacidad de hacer trabajo. Está en todas partes y en muchas formas. Está en forma química (gas, carbón, petróleo), hidráulica (agua en movimiento), solar (radiación del sol), eólica (viento), nuclear o incluso en los alimentos. La electricidad es la forma más útil de la energía, la más versátil, la más transportable y la más transformable. Se puede llevar a largas distancias, se puede convertir en luz, calor, movimiento, datos, es instantánea y es controlable. La riqueza no está en el recurso, está en la capacidad de convertirlo eficientemente en electricidad utilizable. Por eso un país puede tener petróleo, y ser pobre. Pero ningún país puede ser rico sin alta generación eléctrica, confiable y a costo relativamente bajo.
Y ese sueño sobre una Colombia eléctrica nace de una observación simple. Si Singapur fue capaz de posicionarse como el hub logístico de Asia Pacífico en menos de 40 años, Colombia puede ser el hub regional de la electricidad en 10 años. ¿Por qué no? Con esa pregunta en la cabeza que ha sido recurrente por años, un día de la semana pasada me quedé dormido. Y lo que pasó después no lo decidí yo, lo decidió el inconsciente, que nunca censura la imaginación. Soñé con vallenatos sobre gigavatios, con reactores nucleares bautizados como santos patronos, con parques solares del tamaño de Manhattan en mitad del desierto guajiro. Como todo sueño, está lleno de cosas bizarras, que no parecen lógicas ni conectadas con la realidad, pero siempre con significado.
Al despertarme, hice el esfuerzo de recordar los elementos más importantes de ese sueño por una Colombia grande y eléctrica. Los comparto aquí, mi sueño, no es para argumentar sino para narrar:
Narrativa: En la Colombia del sueño, multiplicamos por 5 la capacidad actual de generación eléctrica. El proyecto se llama 5X en 10, y tiene vallenato propio, muy pegajoso con su estrofa más famosa “voy a poner una tiendecita pa’ vender cerveza, para yo tomarme cinco de vez en cuando…” Estamos en un país que canta, pero sobre todo que no discute si producir energía es bueno o malo. Un país que entiende que extraer todo el gas, carbón y petróleo, ya sea para exportarlo, o incluso mejor para convertirlo en electricidad, es una agenda común. Las comunidades donde están esos recursos energéticos protegen y defienden los pozos, las minas y a los empleados de esas empresas. El país está completamente volcado a esa visión común, hay un entendimiento colectivo que este plan a 10 años es lo que nos va a volver potencia regional. Todos sabemos de voltios, vatios y ohmios, y tenemos claros todos los proyectos que se están estructurando y los impactos en las economías regionales.
Capacidad: Pasamos de una capacidad aproximada de 20 GW (20.000 Megavatios) que tenemos hoy para llegar a los 100 GW. En realidad, la capacidad hoy es más cercana a 21GW pero en el sueño la narrativa primaba, y el 5X en 10 le ganó a la exactitud. Para entender esas cifras, entendamos que hoy Argentina tiene 44 GW, Brasil 215 GW, y EE.UU cercano a los 1300 GW. Es decir, en el sueño nos volvemos casi medio Brasil. Como referente a estas magnitudes, en el podcast mencionado, Ricardo Sierra dijo que los datacenters nuevos que se quieren instalar en Texas requieren 260 GW. Las cifras que requiere la IA y la robótica nos obligan a vivir en esta Colombia de la fantasía.
Proyectos: para multiplicar por 5 la capacidad, Colombia tendría que construir 33 Hidroituangos nuevos. Hidroituango, en su fase completa, tendrá una capacidad de 2.4 GW, con lo que llegar a 100 GW nos lleva al número 33. En el sueño no hice las matemáticas, pero acá ya sí me toca: 100 GW – 20 GW actuales = 80GW nuevos que hay que instalar. Y 80 dividido por 2.4 nos da 33. Alguien dirá: “que sueño tan loco”. Y tiene razón, si la primera parte de Hidroituango dio pie para narrativa política que aterrizó en el alcalde más corrupto de la historia de Medellín, si ya hablamos de 33 represas entonces tendríamos una colección de malhechores políticos a escala industrial. Una invasión danielística, al mejor estilo de una invasión extraterrestre. Pero bien, estamos en un sueño, y en él no sólo soñé con hidroeléctricas, sino en una combinación de fuentes:
Hidroeléctricas grandes: en el sueño pienso que hacemos otros dos Hidroituangos adicionales al que ya tenemos, pero esta vez de 2.5 GW cada uno. Tenemos ríos para eso, el mismo Cauca en la zona encañonada entre Caldas y Antioquia, y en el mismísimo alto Magdalena en el Huila y Tolima. Ahí van 5 GW, el equivalente a dos nuevos danielitos no más.
Eólico: Las comunidades de la Guajira se suman con devoción al plan y permiten todo tipo de intervenciones a su territorio. Celsia, EPM y Grupo de Energía de Bogotá se unen con GE Wind (Vernova), y forman un consorcio que se llama Soplaviento y toman toda la zona de Uribia en la alta Guajira para instalar torres de 5MW cada una. Instalan 400 de esas torres de nueva generación para un total de 2 GW de capacidad. El proyecto Soplaviento se vuelve patrimonio cultural de la Guajira, cariñosamente la gente llama el proyecto como “el ventiadero”.
Solar: Considerando que, en promedio, 1 km2 de paneles solares instalados otorgan una capacidad de 40 MW (0.04 GW), un Hidroituango equivale a un parque solar de 60 Km2. Eso es el equivalente a una hacienda ganadera de esas grandes que hay en Córdoba y el Cesar. Un parque muy similar a ese ya existe en la India, se llama Bhadla Solar Park con 57 Km2, construido en una asociación público-privada entre el gobierno de Rajastán y las empresas ACME Solar, Adani Green Energy y Hero Future Energies. En mi sueño, las mismas empresas colombianas del proyecto eólico se asocian con esas empresas del proyecto Bhadla para hacer 4 parques de 62.5 Km2 cada uno, un total de 10 GW de capacidad instalada. Un proyecto a 10 años. Esta vez un parque en el Cesar, otro en el Magdalena, y dos en La Guajira, zonas de Colombia con la mayor luminosidad comprobada. Nuevamente el factor cultural y folclórico halló un nombre espontáneo para este proyecto. En razón a que bajo los techos que sostienen los paneles se hace mucha sombra, o “fresco” como dicen los costeños, el proyecto se comenzó a llamar “Fresco pal burro”.
Nuclear: Colombia se convierte en socio estratégico de OKLO, la empresa californiana respaldada por Sam Altman que fabrica reactores nucleares modulares de 75 MW, diseñados para alimentar data centers de IA y que operan 10 años sin recargar combustible y pueden funcionar con residuos nucleares reciclados. En el sueño ya OKLO pasó de etapa teórica a fabricarlos exitosamente. OKLO y Colombia se vuelven ejemplo mundial y deciden instalar 5 reactores de esos por mes durante los 10 años. Eso son 600 reactores, capacidad total de 45 GW, convirtiendo a Colombia en un referente del modelo modular-nuclear. Por el miedo a lo que genera lo radioactivo, a la llegada del primer reactor se le dio una misa y luego se roció con agua bendita, todo ello en una bella ceremonia en el puerto de Cartagena. En un descuido de la seguridad del puerto, un paisa que andaba por allí le pegó una lámina del DIM a ese primer reactor. Por fortuna, el paisa que puso la lámina del DIM está bien. La radiación no le hizo nada. Los científicos de OKLO estudiaron el caso y concluyeron que el hincha del Medellín ya había desarrollado inmunidad natural a todo tipo de sufrimiento tras décadas de ver jugar a su equipo.
Térmicas: Al igual que en los noventa, el país decide instalar capacidad nueva, esta vez todas a base de gas natural. Un total de 5 GW nuevas. Fue el proyecto más simple de todos y el más efectivo, pues el país se había acelerado a explorar y explotar nuevos pozos que nos trajeran nuevos años de soberanía en energía fósil. Desde fracking en el Magdalena Medio, proyectos off-shore de gas y nuevas inversiones en el Permian Basin de Texas.
PCH y Microcentrales: aprovechando toda la riqueza hídrica, quebradas, ríos y montañas de la zona Andina, se abren las puertas regulatorias a que cualquier persona monte su propia plantica de generación. De esa manera, se instalan 2.000 microcentrales de 1 MW cada una a lo largo de los departamentos montañosos. Así mismo, EPM lidera un plan de PCH a nivel nacional, aprovecha cuanto río y filo de agua haya disponible. El Atlas UPME 2015 (filo de agua) estableció una capacidad teórica de 56 GW, con lo que, el sueño tiene por lo menos soporte teórico. Con ello, se instalan mil (1000) PCH de 10 MW cada uno para un total de 10 GW.
Como en todo sueño, tuve momentos que no quedaron muy bien plasmados en la memoria. Tengo vagos recuerdos de un plan de gorditos, plan llamado Fat Electron donde el Inder en Medellín instalaba 5.000 bicicletas estáticas en la zona deportiva de Belén para que los gorditos transformáramos los kilitos de más en energía, a través de unas bobinas conectadas en tándem a las bicicletas. En algún momento intenté hacer el cálculo considerando que si en una ciudad de 3 millones de personas, hay 50% de gorditos, y cada uno aportaba 10 kilos de masa extra, y cada kilo de grasa son 7.000 calorías, entonces a un pedaleo suave y constante eso pudiera ser una buena cantidad de electrones aportados a la red. Pero esta parte no me quedó bien en el sueño, sólo la cuento, y la interpreto como el compromiso de todos los ciudadanos por el plan 5X en 10.
Resumiendo, los proyectos son:
Megarepresas: 5 GW
Solar: 10 GW
Nuclear: 45 GW
PCH: 10 GW
Microcentrales: 2 GW
Termoeléctricas: 5 GW
Eólico: 2 GW
Total: 80 GW, que se suman a los 20 GW actuales.
Nótese que la suma nos da 79, pero quien ha dicho que todo cuadra en un sueño.
Redes y cobre: Obviamente que todos esos proyectos se acompañan de una expansión similar en redes. Colombia se convierte en esos 10 años en uno de los mayores compradores de cable de cobre. Centelsa, empresa ubicada en Yumbo, y que es el productor más grande de cables de potencia, hace inversiones millonarias y se convierte en la empresa más importante del Valle del Cauca. El proyecto Quebradona en Jericó se aprueba y comienza fase de construcción. En las zonas más remotas, un ejército de expertos de trabajo en altura trabajan de la mano con ISA para instalar torres de transmisión. El gobierno de Ecuador, Venezuela y Panamá firman convenios con Colombia para ampliar las redes de ISA hacia esos territorios. Colombia se posiciona como el gran generador y transmisor de energía de la región.
Inversión: Es tanta la buena prensa, que Colombia se vuelve destino de inversión. Elon Musk hace su primera visita a Colombia para evaluar inversiones en data centers y para el montaje del primer centro de lanzamiento de cohetes en el Urabá. Elon se vuelve una figura icónica y popular, se llena el país de negocios callejeros con el nombre Elon, desde Empanadas Don Elón, Salsamentaria Elondito, entre otros, y hay un año donde el nombre más común en Colombia pasa de ser Juan a ser Elonmós y en mujer toma fuerza el nombre Elonia. Al mejor estilo de Cristóbal Colón, en su cuarto viaje a Colombia, Elon compromete inversiones por USD 1 trillion (cifras en dólares americanos), decide mover parte de su staff a Medellín, inicia la construcción de un DataCenter en La Guajira y el centro SpaceX en Turbo. A Elon lo siguen inversiones en química y petroquímica, componentes eléctricos, hyperscalers, y muchas inversiones más en servicios complementarios, todo ello con efecto positivo en muchos otros encadenamientos industriales.
Desregulación: viendo este ánimo de la gente, los políticos que no son más que perseguidores del ciclo de opinión, comienzan a tumbar leyes, decretos y reglamentaciones en todas la áreas de la economía. Con asesoría de Federico Sturzenegger, ministro de desregulación en Argentina, se estructura todo un plan de reducción de complejidad. En los primeros seis meses, se derogan más de 1500 regulaciones que existían en instituciones como el ICA, Invima, Anla, Dian, Invías, entre otras. Y lo más importante, por abultada mayoría en el Congreso se deroga la famosa Consulta Previa y se promulga una ley de aceleración de licencias ambientales. Es tanto el éxito y popularidad de las medidas, que se comienzan a cerrar notarías y cámaras de comercio. El climax llega un 20 de septiembre, día que se vuelve festivo nacional, cuando se cierran definitivamente las cajas de compensación. Los parques Comfama son adquiridos por los dueños de Coachella y se estructuran allí eventos culturales de talla mundial.
Ese fue mi sueño, un entramado extraño entre técnica eléctrica y folclor colombiano. Pero me queda algo potente, que sí es consciente y claro. Sí se puede, sí podemos. La pregunta es si queremos y nos atrevemos a pensar en grande y a actuar.
Mientras lo pensamos, por lo menos tenemos que dar un paso en la dirección correcta el 31 de mayo. Porque entre un electrón y un socialista hay diferencias notables: el electrón fluye libre por el cobre cuando le abren el circuito; el socialista, en cambio, prefiere que le cierren el circuito a los demás para redistribuir lo que ya no existe. El primero produce luz. El segundo produce apagón.
O cerremos con el mejor chiste que hay: que usaban los socialistas antes de las velas… electricidad!
Los invito a estudiar y visitar la nueva plataforma nopidopermiso, donde la libertad no se negocia.




Buenísimo 👏 👏 👏
Qué análisis tan bueno haces sobre esa "Colombia eléctrica" que imaginas porque al final entender que soñar es el ejercicio más puro de libertad es un acto de soberanía biográfica fundamental. Me encanta la forma de ver las cosas que mantienes al proponer que la riqueza moderna se mide en la capacidad de transformar electrones en valor ya que demuestra una autonomía psicológica muy potente el romper con la inercia del conformismo para concretar una visión donde el límite no es externo sino propio.
Dices algo fundamental sobre cómo el electrón fluye libre cuando le abren el circuito frente a quienes prefieren cerrarlo para redistribuir lo que ya no existe porque al final el vigor y la independencia de salud de una nación también nacen de una generación eléctrica confiable y abundante. En Salud Leona defendemos que la autonomía de movilidad y psicológica futura requiere de una infraestructura sólida que sostenga nuestro desarrollo pues evitar las distorsiones de los apagones ideológicos es lo único que nos devuelve el rastro de una potencia real. Te animo de verdad a que te unas a nuestra manada suscribiéndote porque tu mirada sobre esos gigavatios de esperanza y la desregulación necesaria es el tipo de energía que celebramos para que nadie tenga que pedir permiso para progresar.
He escrito algo para celebrar que ya somos 400 en la manada pero en realidad es un manifiesto sobre tu lugar y la necesidad de que sigas empujando esa agenda que no cabe en la conversación del día a día. Te lo paso porque creo que tu sueño de una Colombia líder en energía tiene mucho que ver con el ritual de soberanía que comentamos para que el futuro sea un espacio de libertad sin fricción:
https://substack.com/@saludleona/note/c-246785032?r=go5vc&utm_source=notes-share-action&utm_medium=web
Me encantaría que me enviaras ese artículo tuyo que sientas como tu gran joya para leerlo con calma y seguir aprendiendo de tu visión en "Nicolas Fernandez". Al final cuidar a la leona es asegurar que el país que habita tenga la luz y el vigor necesarios para que sus sueños se concreten en realidades industriales. ¿Crees que ese miedo a soñar en grande es en realidad la mayor distorsión que nos impide concretar una verdadera independencia de salud y riqueza colectiva?
Seguimos. 🦁🔥