Freud en Envigado
Normalmente estos escritos que hago se fundamentan en mucha evidencia empírica, análisis comparados y relatos históricos para construir textos que resuenen en la mente de quienes amablemente me leen. Y trato, genuinamente, de hacer un esfuerzo de plasmarlo en un lenguaje sencillo, mordaz y con tono irónico. Sin embargo, quiero intentar algo nuevo para el texto de hoy. Sin perder el estilo sarcástico, y mucho menos el enfoque libertario y de plena defensa de la agencia del individuo que me caracteriza, en esta ocasión la historia se fundamente en un sueño. Y como todo sueño, no tiene cronología clara, es bizarro por naturaleza, mezcla pantallazos mentales y siempre queda la sensación que el sueño tenía más contenido que lo que nos queda de recuerdo de este.
Y es que esta semana tuve un sueño. Y no uno de esos sueños normales donde uno llega desnudo al colegio o pierde un parcial de cálculo veinte años después de graduarse. No. Soñé con Colombia. Se sintió tan real, tan emocionante y propio, que muchas veces siento que no fue un sueño. Que es la realidad del futuro que tuve la fortuna de ver de forma anticipada.
El sueño lo puedo clasificar en tres grandes fragmentos que no parecen interconectados entre sí. Al final del relato trataré de ponerme la camiseta de Freud para interpretar lo que viví.
Fragmento 1: Sancocho político
Sin mucha claridad de fechas, recuerdo estar viendo las noticias sobre los resultados de las elecciones en Colombia. Asumo yo que es una proyección mental a lo que se nos avecina el próximo domingo. Pero obviamente el tema fue muy extraño, pues se mezclaron personajes del pasado con los actuales. Recuerdo a Pacheco y Jota Mario en un programa de televisión diciendo que al partido oficialista se le complicaba la segunda vuelta con estos resultados. Lo raro es que se mezclaban candidatos, el oficialista era Serpa, con el mismo bigote del candidato oficialista actual, pero ya no gritaba “ni chicha ni limoná” sino que hablaba lento y con la mirada al piso. Ese candidato explicaba al mundo como una rebelión proletaria contra los caballistas feudalistas y la reportera decía que en la reunión de cierre de campaña había un fuerte olor a azufre. Nunca fue claro si el azufre se asociaba a temas de maldad infernal o al tema del pico y placa al jabón, norma de normas que rige siempre a los asistentes a esas turbas oficialistas.
El candidato sorpresa se llamaba Leonardo, asumo yo que fue una trampa mental en rima con Abelardo, pero no estoy tan seguro. Leonardo, tenía barba bien arreglada, pero me despistaba mucho que andaba con un reloj Casio, pero ese raro que tenía una calculadora y que muy poquitos en el colegio tuvieron. Tener ese reloj en el colegio daba más popularidad que traer al recreo el yo-yo de Coca Cola, o si eras niña las boticas rosadas de Reebok. Así mismo, Leonardo tenía unos bluyines de rayas verticales, super pegados, creo que marca RDJ comprados en el almacén Chiroloco 101 y Tenaz. Leonardo hablaba super claro, cautivaba al público y en televisión nos mostraron su ceremonia de cierre junto a Jorge Barón en una plaza abarrotada. Leonardo estaba acompañado de su vicepresidente, se llamaba Manolo Josué, pero era igualito al papá de la película “American Pie”, con menos cejas. Mientras Jorge Barón le tiraba agüita al público, Leonardo hacía saludos militares, y Manolo Josué se limpiaba las gafas, el público completo hacía la ola y gritaba a todo pulmón “…. El tigre y Colombia … son la misma vaina.”
Creo recordar que Pacheco y Jota Mario hablaban de otros candidatos. Una tal Kamala o Kaloma, no recuerdo bien. Kamala hablaba bien pero recia, con un acento paisa más falso que arepa de huevo horneada. Kamala tenía un acompañante super simpático, tengo chispazos mentales, recuerdo su nombre como Jorge Ariel. Y Pacheco habló de otro candidato, según Jota Mario esta era su octava intentona como candidato. En algún momento dijeron que lo llamaban el mexicano, en alusión a la selección mexicana que había asistido a casi todos los mundiales y no había ganado ni uno. Se llamaba Herzio Cejardo, un man pintoso, con copete de Alf, bluyines Lec Lee sin correa y en toda frase metía la palabra “espectacular”, poniendo el acento a dicha palabra como si fuera esdrújula.
Ya era tarde y finalmente publicaron el último informe. Me perdonarán si las cifras no cuadran, pero entenderán que si cuadraran no sería un sueño. Pacheco leyó los resultados:
Serpa: 7.2 millones
Leonardo: 7.0 millones
Kamala: 3.5 millones
Herzio: 3 votos (1 de ellos es el de él)
En blanco: 1.1 millones
En algún momento de la lectura, Pacheco intentó decir que las cifras entre Serpa y Leonardo eran al revés. Leonardo con 7.2 y Serpa con 7.0.
Fragmento 2: Paseo por Envigado
Recuerdo luego estar en una tertulia donde había mucha gente analizando la situación de Colombia. Era claro que el momento era diferente, asumo yo que era unos dos o tres años en el futuro porque dijeron que el ministro de Hacienda había renunciado por aburrimiento. Que la ola de inversión había cerrado el déficit fiscal, no había conflicto con el Banco de la República y que no tenían que sacar emergencias económicas por decreto cada mes. Que, en ese ambiente, el ministro de Hacienda pasaba las tardes jugando parqués y no aguantó más. De la tertulia sólo recuerdo dos frases. Una señora que dijo que no sentía tanto orgullo de país desde Carlos Lleras y un joven que remató diciendo “lo más raro no es que Leonardo ganó, lo más raro es que cumplió”.
Creo que la conversación me tuvo que aburrir mucho porque luego me acuerdo de estar haciendo unas diligencias. Creo estar entrando a una notaría en Envigado, con mi copia de la cédula al 150% para hacer una declaración extra juicio autenticada donde yo, a pesar de ser yo, certificaba ser yo, y nadie más que yo. Me pareció raro ver la notaría vacía y algunos desmontando escritorios y archivadores. Me explicaron que finalmente la corte constitucional había declarado exequible la ley que las eliminaba por completo. Ni se imaginan lo que sentí, tal euforia no la vivía desde la eliminación del DIM a manos del Pereira, o como cuando finalmente se vendió a EPM para crear un fondo soberano y acabar con la alcaldía de Medellín como trampolín político financiado con el 55% de las utilidades de tan bella empresa. Creo que esto último es un sueño, o sea un sueño dentro de un sueño, como la película Inception de Leonardo (no el tigre, sino DiCaprio).
Me fui a celebrar a una cantina en Envigado. Es que saber que no hay que volver a las notarías puede ser el acto más liberador del ser humano. Pedí un aguardiente, pero como lo pedía La Gaviota, “doble con cara de triple”. El tendero, me dijo: “ y no sabe lo mejor, ahora que me habla de La Gaviota, imagínese que se internó en Milton Javier Institute de Austria, y se curó de su comunismo. Ahora está hablando de la necesidad de la banca Simons como preámbulo a la eliminación del banco central, y se volvió co-host de 10 AMPRO”. En ese momento, recuerdo haber pensado que eso tenía que ser un sueño, que cantidad de noticias tan positivas.
Salí de la cantina y me compré El Espectador. Una especie de prueba ácida en vivo. Yo tenía que comprobar esa realidad. Si ganó Leonardo, nadie conoce al ministro de Hacienda, eliminaron las notarías y La Mencha ahora es libertaria, pues estoy seguro que El Espectador puede ahora tener algún artículo valioso. Recordemos que, hasta ese momento, El Espectador lo comprábamos sólo para dos cosas: para madurar aguacates o para empezar fogatas. Me senté en una banca y me encuentro con el siguiente titular: “Finalmente eliminadas las cajas de compensación”. El pulso se me agitó de tal manera que juré tener un preinfarto. El artículo también decía:
Por ley, el 4% de “aporte” se convertía en incremento obligado al empleado.
Obligaban a las cajas a liquidarse, vender sus parques, toboganes y bibliotecas y devolver todo ello a los empleados (que las cajas llaman “afiliados”). Ello en reconocimiento a la necesidad moral de resarcir retroactivamente el daño causado.
En el texto de la ley que las elimina, queda una frase simbólica: “se autodenominaron cajas de compensación, pues bien, ahora con esa caja van a compensar de verdad a los que obligaron a afiliarse”.
Con lágrimas de felicidad, respiré profundo y continué leyendo otros artículos. Recuerdo otros tres titulares, pero tengo la sensación que había muchos más:
Proyecto de ley para eliminar las cámaras de comercio avanza en el Senado.
Colombia ratifica su salida de la OCDE (Organización de Cómplices del Desangre Económico).
Eliminada la retención en la fuente: colombianos descubrirán que su sueldo bruto sí existía.
Fragmento 3: la caminada
Era ya tanta la exaltación, que sentí la necesidad de caminar. Tomé la Avenida El Poblado en dirección norte. Pasé por Piccolo, un sitio famoso de pizzas en Medellín, y me sorprendió ver que una pizza valía veinte mil pesos. Con esa plata normalmente no daba ni para un mordisco en ese sitio, y no era extraño ver a los clientes allí retirando plata de sus pensiones voluntarias para pagar. Ahora los precios eran diferentes, claramente esto era consecuencia de un mercado abierto, con muy poca regulación y la agencia del individuo en su máximo furor. Alta variedad, productividad y precios bajos.
Seguí caminando y vi una valla del Gobierno Nacional que decía: “no te dejes engañar, la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario. El tigre no imprime, el tigre respeta”. Ya en este punto recuerdo haber pensado que me habían dado trago adulterado. Es que todo lo que estaba viendo parecía sacado de una película de ciencia ficción.
En ese instante veo una caravana de 10 Cybertrucks que se detienen junto a mi. Un señor baja su vidrio, y en inglés me dice : “Hey dude, my name is Elon, I am lost, can you help me get to the Governor? I have a meeting to sign the LOI for the Space X port in Urabá”. Me invita a subir, y le digo: “claro Don Elon, yo lo llevo”.
Recuerdo preguntarle a Don Elon que si Don Eloy era familiar de él, y me sorprendió al decirme que sí, que eran primos hermanos. Que sus abuelos eran de Concordia pero habían tenido que emigrar a Sur Africa cuando los gobiernos del Frente Nacional empezaron a idolatrar a Keynes y a rezar misas de la Cepal. Esos abuelos visionarios sabían que esas ideas eran más dañinas que un decreto firmado a las once de la noche y había que escapar. Y estaba feliz, porque al otro día iba para Concordia a celebrar el regreso de los abuelos al pueblo.
Don Elon quedó muy agradecido por haberlo llevado a donde el gobernador y me dio su contacto de whatsapp para futuras conversaciones.
El psicoanálisis
Lo anterior es lo que recuerdo del sueño. El psicoanálisis creo que es muy simple. Es tanta la ansiedad por la situación del país que todo se proyectó en ese sueño. Es probable que mucho de lo soñado no se cumpla. Por ejemplo, lo de las pizzas lo veo muy lejano, casi imposible. Pero lo que son las cajas de compensación, las notarías, venta de EPM, cambios en los impuestos, son cosas que sí podemos cambiar. Se necesita arrojo, voluntad y convencer a la gente que eso va en el mejor interés de todos. Y subirnos a un carro con el primo de Don Eloy, para entretener la idea de grandeza en Colombia también es factible.
Pero, mientras el sueño se hace realidad, voy a aportar con lo que toca. Para este próximo domingo, yo voy con Leonardo. Y los que piensan votar por Kamala o Herzio, bien puedan. A partir del primero de junio estaremos todos tendiendo puentes para volver este sueño una realidad para todos.
Soñar no cuesta nada, pero no soñar nos cuesta todo.
Recuerden visitar nopidopermiso.com, donde la libertad no se negocia.



Necesitamos que ese sueño se cumpla,reducir el estado y sus parásitos.
Que calidad de artículo. Procedo a reenviar! Muchas gracias Nicolás. Todos los domingos, esperando tu artículo!