Hablar de manera abstracta sobre el rol del Estado en la vida cotidiana de las personas es una tarea que fatiga mucho. Mientras uno explica que el Estado genera fricción costosa que reduce la libertad individual y el ejercicio empresarial, otras personas nos hablan de las madres comunitarias, el ICBF y el Sisbén. Y luego toca volver a explicar que toda esa famosa acción solidaria estatal es en realidad el desvío de recursos de unos ciudadanos que sí pagan los impuestos con su trabajo para que unos funcionarios decidan gastarlos en lo que ellos consideran apropiado. Y luego nos contra argumentan de vuelta diciendo que de eso se trata la democracia donde los mandatarios ejecutan la voluntad del pueblo. Y así sucesivamente podemos seguir en este diálogo de sordos.
Tal vez entonces sea más efectivo relatar un día en la vida de un colombiano trabajador, cumplidor de su deber, de esas personas que no están esperando a que el Estado le solucione sus problemas y sus frustraciones. Probablemente ese relato sea bien revelador sobre el papel nefasto del Estado en nuestras vidas. Nuevamente traemos a Brayan a la escena, el colombiano que ya tuvimos por este substack (Brayan somos todos).
En este caso Brayan trabaja en una empresa importadora de repuestos para maquinaria agrícola. Es una pequeña empresa familiar, fundada por Don Alberto Rodríguez en 1987, con 8 empleados y una pequeña bodega con oficina arrendada en Paloquemao en Bogotá. Don Alberto es una persona bonachona y jovial que llegó muy joven a Bogotá procedente de Armero donde perdió a sus padres y hermanos en la tragedia del Nevado del Ruiz. Comenzó reparando equipos agrícolas de sus paisanos arroceros y ello derivó en una importadora de repuestos. Don Alberto tiene un espíritu muy comercial y sabe muchísimo de maquinaria, por eso se encarga de los clientes, casi todos arroceros que necesitan repuestos para sus equipos. Brayan es su mano derecha, y es quien coordina todo lo administrativo, las importaciones, el costeo, los pagos, la facturación, lo contable, la nómina. Brayan cumplió ya 18 años trabajando con Don Alberto.
El lunes pasado Brayan llegó a su oficina sabiendo que tenía una agenda apretada. Vamos con lo ocurrido ese día:
8.00 a.m.: Reunión con el revisor fiscal y el asesor externo. La empresa está muy “colgada” en todos los temas normativos (entre otros, RNBD, PTEE y SAGRILAFT*). Tiene pendiente elaborar las actas de seguimiento y el informe de gestión, incorporarlas al acta de asamblea general de accionistas, pendiente subir las actualizaciones a la página de la Super Sociedades. De no cumplir, la empresa puede ser sancionada. El asesor externo presentó todo un plan de trabajo y que le puede hacer todo esto por doce millones y que en cuatro meses le tiene todo listo y actualizado. Brayan le pidió que incluyera todo el tema de reglamento interno de trabajo, socialización y el plan de SG-SST en esa tarifa. El asesor le dijo que imposible, que ese paquete de trabajo adicional es muy grande. Cerraron en 18 millones por todo, y acordaron reuniones semanales para ir viendo los avances. El asesor le advirtió a Brayan que se viene un nuevo requisito de sostenibilidad (informe 08) y el tema de la implementación de la Ley del árbol que exige la siembra de unos árboles por cada empleado. El asesor es caro, pero viene muy bien recomendado por un sobrino de Don Alberto.
(*): si quieres saber que significan RNBD, PTEE, SAGRILAFT y SG-SST lo puedes investigar. En el caso de la empresa de Brayan, no llega a los topes para PTEE y SAGRILAFT. La definición correcta de todas estas siglas, la que importa, es que son requisitos diseñados para distraer recursos y foco a lo que debe hacer todo empresario que es solucionarle un problema a un cliente.
9.30 a.m.: Reunión con los contadores externos para revisar planilla de retención y autorretención mensual. El valor a pagar está enorme, un total de 10 millones solo por autorretención. Brayan alega que ese famoso decreto 572 de 2025 que duplicó y triplicó las tarifas de autorrenta está matando la caja. Pasó de una tarifa del 0.55% a una del 1.2% sobre las ventas, más que duplicada. Y eso que a la empresa de Don Alberto no la afectó tanto, en el caso de empresas de servicios pasó del 1.1% al 3.5%. El contador le explicó que efectivamente ese decreto es mortal, que el Consejo de Estado (CE) lo logró suspender, pero que luego, al mes siguiente, el mismo CE suspendió la suspensión. O sea que siguen liquidando al 1.2%. Así ya va más de un año.
10.30 a.m.: Llamada con el banco. Como las ventas del mes pasado estuvieron buenas, la autorretención de este mes se subió. Y como los clientes son mala pagas, esa cartera se recupera solo en 90 días. Brayan le pidió a su gerente de cuenta que le prestara 15 millones para cubrir la autorretención y otros pagos. El banco accedió, pero a tasa muy mala, al 19 % efectivo anual a un año y 100% del capital a devolverse entonces. Tocó aceptar pues la autorretención se vence mañana. El banco le deposita en la tarde después del papeleo de rigor. El gerente de cuenta le volvió a decir que tienen que hablar de nuevas garantías, que el saldo de la deuda ya está muy alto, y que le avise a Don Alberto. Muy triste esta llamada, pues es la prueba que la empresa se endeudó con un banco para prestarle plata al Estado.
11.30 a.m.: Lo llama Don Alberto a darle “varilla” porque los rodamientos que importaron de China nada que salen de aduana. Brayan quedó de hablar con la SIA a ver en que iba esa importación.
11.35 a.m.: Brayan llama a la SIA y le informan que desafortunadamente esa importación pasó a inspección. Que la DIAN dice que hay una discrepancia entre la lista de empaque y la factura. Brayan les dice que no hay ninguna discrepancia. La SIA explica que, según la DIAN, en la lista de empaque dice 100 cajas, y que en la factura dice 1 unidad. Brayan les replica diciendo que miren que en la misma factura dice que 1 unidad equivale a 100 cajas. La explicación no sirve, que tiene que ser igual la unidad de medida en todos los documentos, que eso es expreso en la norma. El de la SIA, dando muchas vueltas, da a entender que si le “colaboramos” al inspector nos deja pasar la importación de forma expedita. Brayan estuvo tentado a “colaborar”, pero conoce lo recio que es Don Alberto y le da la instrucción a la SIA de seguir el proceso que toque. Esa importación se va a demorar unos 4 a 5 días más, más los sobrecostos en puerto que eso genera.
11.45 a.m.: Se le nota la frustración en una nueva llamada a Don Alberto a quien le va a tocar irse mañana para el Espinal a darle la cara al cliente, pues claramente esas piezas no van a llegar cuando se necesitaban. El cliente anda furioso y amenazando con reclamaciones pues tiene el equipo de secado parado desde el viernes y Don Alberto le había prometido que para el martes por tarde le tenía el repuesto.
12.30 p.m.: Brayan sale a almorzar en el corrientazo de la esquina. Mientras se come una carne que es más elástica que una llanta, se pone a ver el noticiero. El nuevo ministro de hacienda anuncia que el déficit fiscal es más abultado de lo normal. Que Petro dejó la olla raspada. Brayan se sonríe porque sabe que eso va a significar más entrada de dólares cazando esas super tasas de los TES y eso va a abaratar más el dólar. Y ellos importan todo en dólares y facturan en pesos. Aunque los clientes ya andan pidiendo rebaja porque el dólar está cayendo, Brayan mantiene a raya a Don Alberto para que no ceda. Don Alberto siempre se pone del lado del cliente y eso deterioró mucho el margen en los últimos años. El margen bruto del 18% es muy estrecho para pagar la operación, y eso que ha mejorado en los últimos meses. Brayan viene insistiendo que hay que subir precios y mejorar ese margen.
1.30 p.m.: Reunión con el transportador. Están pidiendo subir la tarifa de la ruta Buenaventura a Bogotá. Que después del último paro camionero, el compromiso fue volver a la tabla de fletes. Y que la tarifa que les cobran hoy está por debajo de esa tabla, so pena a ser sancionados por el ministerio de transporte. Que les toca equiparar la tarifa y eso es un incremento del 23%. Logran negociar que lo harán gradualmente en lo que resta del año y no de un solo tajo.
2.30 p.m.: Reunión con el abogado externo por el proceso contra el municipio de Saldaña en el Tolima. La empresa está domiciliada en Bogotá, allá factura y allá paga su ICA (Impuesto de Industria y Comercio) sobre el cien por ciento de sus ingresos. Pero como Don Alberto visita fincas, Saldaña sostiene que el 100% de la venta se perfeccionó en su jurisdicción y liquidó aforo por cinco años atrás, más sanción, más intereses. Esto ya ha pasado también con Ambalema, El Guamo y Paz de Ariporo en años anteriores. Que Bogotá ya cobró sobre esos mismos pesos no le interesa al otro municipio que quiere también su pedazo. Ya Brayan sabe que esto se pelea y hay probabilidades de ganar el pleito. Está claro que no se puede ceder ante este abuso. El abogado le dice que no tiene información nueva del proceso pero que ya está que sale el auto y que recuerde el avance de los honorarios pendientes. Brayan ya le anunció que llegó una carta disuasiva del Municipio de Orocué y que fijo se viene otro proceso. Esto es pan de cada día.
3.30p.m.: Brayan recibe una llamada de un amigo que trabaja en la Cámara de Comercio de Bogotá. Que andan muy preocupados allá en razón a la campaña que está naciendo con unos paisas locos de un podcast donde se pide que se elimine la renovación de la matrícula mercantil. El amigo le insiste que la Cámara es el adalid del ecosistema empresarial y que esa tarifa anual es lo que permite defender la libertad de los empresarios y comerciantes. Brayan le tiene mucha confianza y le dice “muy fácil cobrar a la fuerza y después salir a decir todo lo maravillosos que ustedes son. Lo invito más bien a que vea con lo que nos enfrentamos a diario para que encima les tengamos que pagar una millonada cada año por un bendito papel que no sirve para nada”. La llamada tuvo fines terapéuticos para Brayan.
4.00 p.m.: Llega Don Alberto a la revisión de tesorería semanal. A Don Alberto solo le gusta ver un cuadro. Es un PyG resumido de un mes típico, con los valores actualizados de margen bruto y gastos. Brayan le viene mostrando un segundo cuadro que titula “Costo de la fricción”. Abajo los dos cuadros, cifras mensuales como le gusta a Don Alberto.
El mensaje de Brayan es simple. La empresa genera 19 millones de utilidad antes de impuestos, lo que representa un 2.6% de utilidad sobre las ventas. Pero la fricción directa estatal, suma casi 34 millones cada mes (4.5% sobre las ventas). Es decir, la empresa “prepaga” los impuestos más allá de su obligación, con lo que cada año queda con saldo a favor en renta. Pero como el proceso de solicitud de devolución con la DIAN es engorroso y lento, básicamente la empresa está financiando al Estado.
Y a ello se suma que la empresa debe un montón de plata, con lo que los bancos se llevan más de la mitad de la utilidad operacional. Y eso que Brayan solo incluye tres temas de fricción en su cuadro, faltaría meter lo de la renovación de cámara de comercio, los parafiscales, la caja de compensación, el 4 x 1000, impuesto de avisos y tablero, entre otros.
Brayan insiste que de no subir los precios, no van a tener como repagar el capital a los bancos. Los primeros vencimientos de capital están para inicios del 2027.
5.00 p.m.: Antes de salir, Brayan recibe un correo de Nueva EPS donde le rechazan la solicitud de rembolso de una incapacidad de 9 días que tuvo un empleado. No le dan razones, simplemente que tiene que volver a radicar la inscripción de la incapacidad. Ya van 3 veces que le rechazan esta misma solicitud.
Brayan sale de la oficina. Sabe que fue un día pesado, pero queda contento. Vio que Don Alberto está entendiendo eso de subir los precios para proteger la integridad financiera del negocio. Brayan sabe que con mejores márgenes la empresa puede respirar mejor. Brayan solo piensa en lo siguiente:
Que tal que no tuviéramos que gastar tiempo y plata en tanta carajada tributaria y regulatoria.
Podríamos irnos para la feria en China y Chicago a negociar precios con unos proveedores nuevos que nos están contactando.
Podríamos contratar un vendedor o un agente comercial para el mercado ecuatoriano pues ya hemos hecho unas ventas spot y el mercado se ve interesante.
Podríamos contratar un técnico para que vaya aprendiendo de Don Alberto, no vaya a ser que le repita el infarto y nos jodamos todos.
Mañana sí que es pesado el día. Tiene cita en la DIAN para atender lo de la solicitud de devolución de renta del año gravable 2024, pues la DIAN hace sino rechazarle esa devolución desde hace un año. Cada funcionario le da una razón nueva para negarle la devolución. Y en la tarde la cita es con el abogado laboral para lo de la demanda de Javier, el bodeguero que demandó a la empresa porque lo habían despedido a pesar que robó y quedó demostrado en el proceso. Javier alega que se le violó el debido proceso, pues dice que no robó, que se llevó esos repuestos fue para estudiarlos en la casa.
Brayan llegó a trabajar a las ocho de la mañana. A las cinco de la tarde descubrió que había trabajado todo el día. El problema es que casi ninguna de esas nueve horas había sido para su empresa, solo trabajó para el Estado (y para los bancos).
Si tu eres un Brayan, visita nopidopermiso.com, donde la libertad no se negocia.






100% identificado con Brayan.
Huy que relato tan terrible , después preguntan por qué hay tanta informalidad. Excelente artículo